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22 de abril de 2010

"Checkmate", corto del director navarro Moisés Pérez de Albéniz

Solemos hacernos eco en este blog de los jóvenes directores que intentan hacerse un hueco dentro del mundo del cine. Un mundo complicado en el que cada vez parece más difícil entrar y más difícil todavía aún encontrar buenas historias. Los cortos necesitan de eso: narraciones interesantes que atrapen al espectador para seducirlo hasta el final de la historia.

Esto es lo que nos ofrece "Checkmate", un corto escrito y dirigido por el pamplonés de 27 años Moisés Pérez de Albéniz, estudiante de San Cernin que prosiguió sus estudios en la Escuela de Cine y Vídeo de Andoáin. Más tarde, aprendió dirección de cine en la Escuela Tai de Madrid para finalmente irse a la New York Film Academy, de la NYU, ciudad en la que fue rodado este corto.

Admira a Hitchcock, le gusta "Lost in traslation" y se enamoró del cine al ver Parque Jurásico con 9 años. Por el momento, "Checkmate" es su pequeña aportación al cine, además de otros cuatro cortos no disponibles en la red y algún que otro video experimental ("New York Spring Night"). Desde aquí le deseamos suerte para el futuro.


Primera parte:



Segunda parte:



Tercera parte:





Noticias relacionadas:

Entrevista en Diario de Navarra

1 de febrero de 2009

sedade eneit on roma lЭ


Ese lugar le traía muchos recuerdos. Estaba esperando a que apareciese Queenie por la puerta principal, pero en vez de ella apareció un hombre mayor que ella. Su cara le resultaba familiar, pero no sabía por qué. Le miraba como esperando un saludo. “¿Daisy?... Soy yo, Benjamin”. No podía ser cierto, era él. Pero algo había cambiado. Era más… joven.

Una nueva película del tándem Fincher-Pitt, que trabajaron juntos en Seven y El club de la lucha. Esta vez se trata de una historia diferente, un relato sobre la vida y la muerte. Una historia de amor sin precedentes en la que el tiempo es el mayor enemigo. Esta pareja ya han demostrado que sabían trabajar muy bien juntos, pero en esta historia afianzan esa visión de buen equipo. Fincher consigue dirigir a Pitt en esta película en la que la interpretación es todo un reto para los dos actores principales.

Es una adaptación de la obra de F. Scott Fitzgerald que por fin ha visto la luz después de varios intentos. Durante varios años sonaron muchos nombres relacionados con la película, incluyendo Steven Spielberg, Tom Cruise, Rachel Weisz o John Travolta. Finalmente el reparto principal se cubrió con la pareja que ya habían sido matrimonio en Babel: Brad Pitt y Cate Blanchett.

Brad Pitt consigue encarnar a un hombre que rejuvenece cada año que pasa: Benjamin Button. Un gran desafío desde el punto de vista de la interpretación: Pitt se empeñó en encarnar a su personaje en todas las etapas que pudiese. Y lo consiguió. Realiza un gran trabajo interpretando a un niño anciano que vive rodeado de octogenarios, a ese cincuentón que seduce una mujer mucho mayor que él en un hotel ruso o al treintañero enamorado de una bailarina, a la que años más tarde abandonará por ser demasiado joven para ella. Todas esas etapas las cubre el actor con gran brillantez, consiguiendo aparentar, con sus gestos, movimientos y expresiones, una edad diferente a la que realmente tiene. A todo esto hay que sumarle la gran labor de maquillaje y efectos especiales, con los que se consigue que el cuerpo de Pitt se adapte a la edad que tiene su personaje, físicamente.

Otro de los grandes personajes es Daisy, interpretada por Cate Blanchett. Esa mujer es el eterno amor de Benjamin: estarán ligados desde la infancia hasta la muerte pero le acompañarán una serie de infortunios provocados por el problema de edades. La australiana encarna a esta bailarina pelirroja enamorada de un hombre cuya vida es contraria a la de ella. Una mujer cuyo futuro se ve nublado por un trágico accidente que le deja inválida y acaba con su carrera. Blanchett también se empeñó en encarnar el personaje de Daisy desde los veinte años hasta la muerte, momento con el que empieza la película, con una anciana recostada en una cama acompañada por su hija, a la que le pide que le lea el diario del amor de su vida. Desde ahí, la película comienza a contarnos la vida de Benjamin hasta su muerte.

La galería de actores la completan Taraji P. Henson, encarnando a Queenie, la madre adoptiva de Benjamin. Otorga a su personaje la dulzura y el encanto que caracterizan a una madre, y la fuerza y el valor de una mujer que tiene que cuidar de un bebé que parece uno más del asilo en el que trabaja. Tilda Swinton es la mujer de la que Benjamin se enamora en Rusia, la primera mujer a la que besa, la primera mujer con la que tiene una relación. Una mujer atormentada por un matrimonio que no le aporta nada y un reto fallido del pasado que todavía le revuelve el estómago. Verá en Benjamin una vía de escape de esa vida que parece no ir a ninguna parte.

El relato comienza cuando la hija de Daisy le lee a su madre, una anciana Cate Blanchett casi en su lecho de muerte, el diario de su amor secreto. Desde entonces se va desarrollando la historia, intercalándola con escenas de Daisy y su hija comentando cada parte. Un montaje que encaja muy bien y con el que se consigue dar continuidad a toda la historia, suscitando en el espectador las ganas de seguir adelante con el el relato para saber qué pasará.

La película comienza en los años 20 y termina en la actualidad, en los días del huracán Katrina. Esto significa un gran desafío para los diseñadores de vestuario y la dirección artística. Un trabajo que se cubre recreando a la perfección las diferentes etapas del siglo XX por las que pasan nuestros protagonistas. Además, esta historia de amor está rodeada de una gran banda sonora creada por Alexandre Desplat, creador de la banda sonora de La reina. Una banda sonora que otorga una emotividad a esta historia. Se adapta a cada momento, a cada época. Emociona.

Una película que se puede convertir en un clásico. Una cinta de más de dos horas y media que comienza de forma lenta pero acaba con más intensidad. Una película con la que ves la vida de forma diferente. Casi crees que es normal rejuvenecer. Un hermoso relato de amor entre dos personas que se tienen que enfrentar a las adversidades del tiempo, pero cuyo amor durará para siempre.

Ha conseguido 13 nominaciones en los Oscars de este año, todos ellos merecidísimos, aunque se echa de menos la nominación para Cate Blanchett.

La película se estrena el 6 de febrero en España.

13 de enero de 2009

Un canto a la esperanza y la ilusión

¿Nuestro destino está escrito? A eso no podemos contestar, pero viendo la película parece que el destino del joven Jamal Malik sí lo estaba. Se presenta al programa más famoso de toda la India, ¿Quieres ser millonario?, para que su amada lo vea y por casualidades de la vida acierta todas las preguntas. Estaba escrito.
La película narra tres partes de la vida del protagonista de manera paralela: su paso por el concurso, su niñez y el interrogatorio al que le someten al acusarle de hacer trampas. En ese interrogatorio le preguntan cómo ha podido adivinar las preguntas un joven sin cultura como él y Malik va contando toda su vida, una vida en la que por casualidad se ha ido encontrando con las respuestas que contestarían a esas cuestiones. La estructura de la película esta muy bien trabajada, sin ningún fallo y en ningún momento se crea una confusión, que fácilmente se hubiera podido producir con una estructura de estas características.
La película se centra en la relación entre Jamal y una joven india llamada Latika. Nos cuentan su historia desde el principio, desde que se conocen en Mumbai cuando se quedan huérfanos. Una relación de amor en la que siempre les separan y parece que nunca conseguirán estar juntos. Una historia difícil en la que Jamal siempre se verá traicionado por su propio hermano, Salim, un joven codicioso que sólo busca su beneficio personal sin pensar en nadie más. Finalmente se dará cuenta de todo el mal que ha hecho e intentará reponerlo.


Una película en muchos casos oscura pero que en el fondo está llena de colores, sensaciones vibrantes y emociones que te obligarán a quedarte sentado hasta ver qué pasa al final. Se te encoge el corazón cada vez que algo le sale mal al joven Jamal y te mueres de nervios durante su paso por el concurso. Parece que nunca vas a estar relajado. Es una película que emociona.
Un gran trabajo de Danny Boyle, quien ha dirigido películas como Sunshine o La playa, que se ha encontrado con un gran reto: los actores. Son niños y jóvenes indios no profesionales que consiguen dar vida a esta historia de manera espectacular, con la frescura de un niño pero con papeles serios de niños que han madurado pronto y que se tienen que buscar la vida como sea. Muchos de ellos no sabían nada de inglés antes de la película por lo que tuvieron que aprender, ya que parte de ella es en inglés (otra parte está en hindi, aunque subtitulado). Boyle ha conseguido que los espectadores pasen de ver la miseria y sentir pena por los personajes, a que vean la felicidad y la esperanza de conseguir algo mejor para el futuro. Esto lo consigue gracias a un guión sobresaliente, lleno de emociones, con un ritmo rápido e incesante que engarza sin problemas todas las historias del joven Jamal. Una película que nos hace ver la miseria por la que pasan muchos niños y en la que se critica toda la corrupción. Pero también es una película que ensalza la esperanza y la ilusión por conseguir un futuro mejor y en la que se defiende la lucha por lo que uno verdaderamente quiere.
La película está muy bien montada, hay momentos en los que las imágenes cambian a gran velocidad, con un frenesí imparable, pero todo encaja siempre a la perfección. A todo esto se suma una banda sonora impactante y espectacular. Un elemento muy destacable de esta cinta. Melodías con toques al más puro estilo Bollywood, en algunos casos muy frenéticas, acompañan la vida de los jóvenes. Una partitura escrita por A.R. Rahman (John Williams de la India) que nos deja una gran sorpresa para el final.
Una buena película, de esas que se te quedan grabadas en el corazón. Una película difícil de olvidar y con la que disfrutas del buen cine. No tiene unos presupuestos millonarios pero que en realidad tiene un gran valor cinematográfico y emocional.

Su estreno está previsto para el 13 de febrero.

27 de octubre de 2008

"Mi vida sin mí": Coixet, el mundo y la vida


El cine encumbra de vez en cuando a ciertos directores que saben darle a sus películas un aire diferente, un estilo sofisticado. Es el caso de personajes tan famosos como Stanley Kubrick, Tim Burton o Jean-Pierre Jeunet (Amelie). Unos pocos privilegiados que saben hacer de sus filmes obras carismáticas, productos inigualables.

Y una de esas personas me parece Isabel Coixet, una de esas directoras que saben hacer de sus películas productos con sello propio, que pueden gustarte o no, pero que se diferencian del resto.

Ayer vi “Mi vida sin mí”, una obra maestra con todas las letras y mayúsculas: cine puro, sensorial, mundano, directo, sensible. Una de esas películas que el espectador no olvida, que cuando la nombran dices “ah sí, ya se cuál es”. Y la respuesta puede ser buena o mala, y reconozco que puede haber gente a la que su cine no guste, pero lo siento, no pertenezco a ese grupo.

Cierto es que hay que tener el día un poco “Coixet” para ponerse a ver una de sus películas. Uno de esos días en los que estás reflexivo, fuera llueve, y en casa haces calor bajo una manta. Y te apetece una de esas películas de pensar, de saborear frases, de identificarte con el/la protagonista, de mirar cada plano escudriñando su último mensaje.

“Mi vida sin mí” relata la historia de una joven, su marido y sus dos hijas, que viven en la caravana de al lado de la casa de su madre. No les da para más. Ella trabaja por las noches limpiando una universidad, él busca trabajo. Un día, los médicos le diagnostican un tumor que acabará con su vida dentro de tres meses. Desde entonces, comienza su inevitable trayecto hacia la muerte para tratar de tachar aquellos puntos que debe hacer antes de irse. Y prefiere que su familia no sepa nada.

Una película realista, hipnótica, que necesita de actores tan reales como la historia misma. Y en esa búsqueda, el papel protagonista no podía haber caído en mejores manos, la mujer que hace que su actuación sea sencillamente extraordinaria: Sarah Polley. Me he enamorado de esa mujer, me ha hecho olvidar por un momento a Leonor Watling e incluso a Scarlett. Tiene ese “algo” que hace de su personaje una mujer real, un trocito de vida filmado para todos nosotros, la belleza natural.

Y el resto de actores, que parecen haber nacido para hacer la película, están simplemente en los sueños de la directora. Un Scott Speedman (marido) entrañable y paternal, un Mark Ruffalo que emociona y conmueve en cada gesto, una Amanda Plummer (amiga) graciosa y desatascadora, una Leonor Watling (vecina) que hace años que ganó mi corazón, y una Deborah Harry (madre) profunda y misteriosa. Todo ello acompañado de dos niñas que se atreven con todo.

Y como decíamos antes, el filme tiene esa atmósfera singular, esa forma de filmar que da vida propia a la película. Planos cercanos, banda sonora sutil y sugerente, silencios que dicen más que cualquier palabra, emociones en cada plano.

Una película para dejar de quejarnos un poco de esta maldita vida, para saber que antes de preocuparnos por decir lo asquerosa que es, debemos esforzarnos en hacerla como queremos. Una patada que te hará levantarte del asiento o que quizá te dejará clavado en él, haciéndote preguntas que el colegio debería haberte despertado.

10 de agosto de 2008

"The Wire": la mejor droga del cine y la televisión


Blockbusters, remakes, filmes comerciales, malas películas, peores guiones... Este es el punto en que nos encontramos. Una pseudo crisis cinematográfica que infesta nuestras salas y que muy de vez en cuando se olvida de contagiar a películas como "Wall-E" o "Batman: The Dark Knight".

Y en esa situación, en ese momento de incertidumbre, surge dando sus mejores coletazos un género desaprovechado a lo largo de la historia: las series. Gracias a su mejor hombre, HBO, han podido llegar a nuestros televisores obras tan grandes como "Los Soprano", "Roma" o "The Wire".


De "Los Soprano" hablaré otro día, porque hoy iremos a Baltimore (Maryland, EEUU). Allí se desarrolla la acción de una de las mejores series, sino la mejor, de todos los tiempos: "The Wire". A través del detective rudo y alcohólico de McNulty, magníficamente interpretado por Dominic West, se desarrolla una compleja trama que va más allá de los buenos y los malos, dibujando una línea fina y difusa entre dos bandos: los narcotraficantes y la policía.

En ella se retratan, como nadie había sabido hacerlo antes, los complejos mecanismos del narcotráfico, desde el pez gordo que dirige todas las operaciones hasta el último niño de la esquina que vende droga a todo aquel que se lo pida. Asesinatos, venganza, honor, violencia, dinero, persecuciones, escuchas telefónicas, testimonios, testigos, acusados... Cientos de protagonistas que condimentan a "The Wire" casi a la perfección.


A un lado, la policía, donde trabaja el teniente Daniels (Lance Reddick) y todo su equipo (entre los que se encuentra McNulty), atados a las órdenes de arriba. En un sótano oscuro y sucio, los detectives llevan a cabo largas horas de escuchas, investigaciones y anotaciones. Policías como 'Kima' Greggs (Sonja Sohn), inteligente y osada; 'Herc' (Domenick Lombardozzi), temperamental y violento; Lester Freamon (Clarke Peters), veterano experimentado y uno de los mejores dentro del departamento; Pryzbylewski (Jim True-Frost), algo novato pero bueno con los acertijos; Sydnor (Corey Parker Robinson), la mano de la policía en la calle, y Ellis Carver (Seth Gilliam), compañero de 'Herc' en los tejados de las barriadas.


En el otro extremo, los narcotraficantes, perfectamente definidos y caracterizados: su jerga, su forma de caminar, su expresión, sus acciones y sus movimientos. Ningún actor flojea, ninguno destaca sobre el resto, simplemente están todos perfectos.

Alrededor de la familia Barskdale, se agrupan decenas de personas que distribuyen la droga y la transforman en dinero, que va a parar a manos del hombre más importante, Avon Barskdale (Wood Harris). A partir de él, la cascada de cargos y puestos desciende uno tras otro hasta el último y menos importante de los traficantes. En medio de esa jerarquía, personajes como el de 'Stringer' Bell (Idris Elba), D'Angelo Barskdale (Larry Gilliard Jr.) o el resto de chicos de las torres y el foso, donde se vende la droga.


En líneas generales, este es el planteamiento principal de la serie en su primera temporada. En total, cinco temporadas que dan un total de 60 extraordinarios capítulos, a cada cual mejor. En ellos entran en escena decenas de actores y cientos de secundarios, que simplemente no podrían haberlo hecho mejor. Una serie vibrante y magistral. Una obra maestra en la que cualquiera de sus capítulos es tan bueno o mejor que cualquiera de las habituales películas de la cartelera. Un retrato moderno y realista del narcotráfico en las calles, y una acertada visión del más que probable lado oscuro del poder, la policía y los políticos.

Una dosis de 60 horas de gran cine que te hará subir a los cielos. Recomendable cien por cien. Si os ha picado la curiosidad a todo aquel que me conozca, me la puede pedir, la tengo enterita.

Y aquí abajo, un documental con la opinión de los mejores críticos españoles. Por si acaso hay alguno que no me cree...

Dios bendiga a la HBO.





Gracias a Guille.

26 de julio de 2008

"Network": ¿Qué es la televisión?


Hoy he visto una de esas películas que piden al espectador algo más que un asiento cómodo y unas buenas palomitas. Una de esas películas que cuando acabas la vuelves a poner para saborear aquellas partes que más te han gustado.

Y digo que eso me ha pasado a mí hoy, al ver "Network", la aclamada obra de Sydney Lumet, ganadora de 4 Oscar en 1976: mejor actor (Peter Finch), actriz (Faye Dunaway), actriz secundaria (Beatrice Straight) y guión original (Paddy Chayesfsky).

Y no sé si es porque de aquí a unos años quiero ser algo parecido a un periodista o porque todavía soy adolescente, pero "Network" me ha absorbido e impactado. El filme cuenta la historia de un presentador de noticias, que tras enterarse de su futuro despido, decide anunciar en una de sus últimas actuaciones que dentro de 2 semanas se suicidará. ¿Y qué pasa? Su audiencia es espectacular...

Entra en juego aquí la crítica, el debate que el guionista y el director quisieron poner sobre la mesa allá por 1976, cuando la información se volvió desinformación en un cambio generacional, que convirtió a la televisión en lo que hoy es: el mayor medio de difusión publicitaria, cultural e informativa del mundo. El cuarto poder elevado a la enésima potencia.

Las preguntas son: ¿se está convirtiendo la televisión en un circo? ¿lo es ya? ¿es una oportunidad perdida o desaprovechada? ¿qué va por delante, los beneficios o el espectador? ¿es la televisión un negocio como cualquier otro? ¿hasta qué punto puede llegar a condicionar nuestros gustos, temas de conversación, modas u opiniones?

Aquí va una respuesta, la que Sidney Lumet y sobre todo Paddy Chayesfsky creyeron más acertada para su momento. Como cebo, un trocito de la película increíble, que si crees que no va a ser necesario para animarte a verla, no es necesario degustar.


7 de mayo de 2008

"La vida de David Gale", cómo hacer un buen guión


Hoy me apetece hablaros de "La vida de David Gale" (2003), dirijida por Alan Parker ("El expreso de medianoche") y escrita por Charles Randolph ("La intérprete").

Cuenta la historia de un profesor de universidad (Kevin Spacey) que vive según sus principios morales y su estilo de vida, que ha ido forjando con el paso de los años. Vive bien con su familia, no se priva de ninguna fiesta, es conocido por la gente como una persona inteligente y participa activamente en movimientos contra la pena de muerte.

Un buen día, su suerte cambia y será él quien se encuentre ante la amenaza de la temida silla eléctrica. Acusado de violar y matar a una estudiante de su clase (Laura Linney), decide dar una última entrevista antes del día de su ejecución a una periodista (Kate Winslet), que intentará indagar en lo más hondo de su historia.

La película está muy bien ejecutada, hecha con estilo y personalidad. Es de esas películas que no pasan al olvido fácilmente y que de vez en cuando, recomiendas a alguien para que la vea una noche.

Pero para mí, lo mejor es su guión, me dejó muy impactado. Es de esos guiones poco usuales que de vez en cuando salen a la gran pantalla y sueltan varias frases que se te graban a fuego y deseas aprender de memoria. A mí, personalmente, me hizo pensar bastante sobre algunas cosas que se plantean en el filme y me resultó tremendamente interesante.

Aquí os dejo un fragmento del empezar de la película, que espero sirva para animaros a verla. Más abajo, la transcripción de esa parte del guión, simplemente sensacional:




"Venga, pensad. Quiero que busquéis en vuestras mentes y que me digáis, que nos digáis a todos... ¿Qué es con lo que fantaseáis? ¿Con la paz mundial? Lo imaginaba...

Fantaseáis con la fama internacional. Fantaseáis con poder ganar un premio Pulitzer. O el premio Nobel de la Paz. ¿Un premio musical de la MTV? ¿Fantaseáis con poder conocer a algun genio cachas aparentemente malo aunque en el fondo apunto de estallar de noble pasión y dispuesto a dormir en el lado mojado de la cama?

Ya entendéis lo que plantea Lacan. Las fantasías tienen que ser poco realistas. Porque en el momento, en el instante en que consigues lo que buscabas... ya no lo quieres, no puedes quererlo. Para que el deseo pueda seguir existiendo, necesita que sus objetos estén permanentemente ausentes. No es eso lo que deseas sino la fantasía de eso. Dicho de otra manera, el deseo sustenta fantasías utópicas.

A eso se refiere Pascal cuando dice que "sólo somos verdaderamente felices cuando soñamos con la futura felicidad". Y también al decir "la cazería es más dulce que lo cazado" o "ten cuidado por lo que deseas", no por conseguirlo, sino porque estás condenado a no quererlo en cuanto lo consigas.

Así que la lección de Lacan es, que vivir acorde con tus deseos no te hará feliz, ser enteramente humano significa esforzarte por vivir de acuerdo con ideas e ideales, y no evaluar tu vida por lo que hayas obtenido en cuanto a tus deseos, sino por aquellos breves momentos de integridad con pasión, racionalidad, incluso de abnegación. Porque a la larga, la única manera de evaluar la relevancia de nuestra vida es valorando la vida de otros."

"La Vida de David Gale"

29 de abril de 2008

Una mirada al cine francés actual

Ayer tuve la suerte de asistir a una conferencia sobre cine galo y, más concretamente, sobre los que posiblemente sean los cuatro mejores directores franceses del momento. La exposición corrió a cargo de Mélanie Gasnot, que trabaja en la Escuela Oficial de Idiomas de Pamplona desempeñando actividades de profundización en la lengua francesa.
Gasnot centró su discurso en los siguientes cineastas: Mathieu Kassovitz, François Ozon, Cédric Kaplisch y Jean-Pierre Jeunet.
A continuación os traduzco el prólogo de la conferencia:

"-Un certain regard sur le cinéma français actuel-
Una mirada a cuatro directores franceses de última promoción que enardecen el campo audiovisual francés así como el europeo; que han sido halagados o criticados pero que no han dejado al público ni a la crítica indiferentes.

Nos detendremos en primer lugar en Mathieu Kassovitz, cuyo éxito desde El odio ("La haine") en 1995 no para de aumentar y es un claro candidato a convertirse en uno de los grandes directores franceses de la Historia. Éste es su sueño: conquistar el panorama mundial con la realización de Los ríos de color púrpura ("Les rivières pourpres").

Después analizaremos al controvertido y desconcertante François Ozon, cuyas sorprendentes realizaciones perturban o suscitan las pasiones, sin dejar jamás de provocar numerosas reacciones. Para entender mejor esto, dos de sus películas, de temas muy distintos, son la aclamada 8 mujeres ("8 femmes") y la polémica Vida en pareja ("5 x 2"). La pregunta es: ¿Es Ozon un director sobreestimado o un genio del cine francés incomprendido?

Cédric Kaplisch nos invita a viajar a España y a Rusia con su Una casa de locos ("Auberge espagnol") y Las muñecas rusas ("Les poupées russes"), un cine de amigos y de amores, moderno y dinámico, pues se trata de un joven director brillante y emprendedor. Asimismo, estudiaremos una de sus obras más antiguas, Como en las mejores familias ("Un air de famille"), que ya en 1996 fue aplaudida por la crítica -la cual auguró un futuro prometedor al cineasta-.

Para terminar, indagaremos en el cine de Jean-Pierre Jeunet, cuyo tercer largometraje, Amélie ("Le fabuleux destin d'Amélie Poulain"), es una auténtica joya de poesía y sueños reconocida por todos. Esta película, junto con Largo domingo de noviazgo ("Un long dimanche de fiançailles"), le ha permitido consolidarse a nivel internacional.

Es ésta, por tanto, una visión de un cine heteróclito y vivaz, de la mano de cuatro directores que luchan por dar un nuevo impulso al cine francés."



Aquí os dejo un fragmento excepcional de
Amélie: "lo que le gusta a Amélie".




23 de abril de 2008

"Un día sin una sonrisa, es un día perdido"


Ayer por la noche tuve uno de esos momentos de aburrimiento y soledad en los que decides entrar en YouTube. Mirando vídeos y vídeos, decidí ver los discursos de los galardonados con un Oscar a lo largo de la historia.

Y buscando buscando llegué al que ahora os traigo. Es el genio de los genios, el maestro que hacía perfecto todo lo que tocaba, el director, guionista, actor, compositor, productor... que hizo del cine algo grandioso, bonito, un medio por el que protestar, emocionar, hacer reir, llorar...

Es este señor de aquí arriba, Charlie Chaplin, para mí, la gran figura cinematográfica de toda la historia, sin competidor, sin rival, sin contrincante. Es el artista del silencio, del dibujo del gesto, de la mirada.

Nos dejó grandes títulos: "Luces de la ciudad", "El chico", "El gran dictador", "Tiempos modernos", "La quimera del oro" y muchos más que no repito para no resultar pesado.

Y es que ayer, cuando veía este vídeo, me emocioné, se me ahogaron un poco los ojos y se me puso por dentro un nudo que no se podía desatar.

Es Charlie Chaplin, ya mayor, recogiendo su Oscar honorífico de la Academia en 1971 por "su incalculable efecto en el arte del siglo XX: el cine."

Chaplin morirá 6 años después, un 25 de diciembre de 1977 a la edad de 88 años.

"Este es un momento muy emocionante para mí y las palabras parecen fútiles, tan enclenques... Sólo puedo decir gracias por el honor de haber sido invitado aquí. Sois maravillosos, gente dulce. Gracias
"



22 de abril de 2008

Love you Woody


Soy joven, y como buen joven, tiendo a enamorarme fácilmente. Y es que todos los enamorados tenemos algo en común: hablar continuamente sobre la persona a la que amamos. Yo, aquí, delante de todo el mundo, me declaro enormemente enamorado de los guiones de Woody Allen.

Por ello, ahí va un fragmento del guión de su película "Toma el dinero y corre", con la que el director se bautizó cinematográficamente y puso el inicio de una brillante carrera profesional.

Virgil (Woody Allen), tras llegar a casa fatigado tras varios robos, se sienta sobre la cama y departe con su mujer, Louise (Janet Margolin), que tiene una importante noticia que darle:

Louise (Janet Margolin): ”¡Virgil, vamos a tener un niño!”

Virgil (Woody Allen): ¡No exageres!

L: ”No, no ¡Vamos a ser padres! He ido a ver al médico. ¡Es mi regalo de Navidad!”

V: “Hubiese preferido una corbata…”

L: ”¿No estás contento?”

V: “Yo quería una corbata…”

L: ”¡Pues va a ser un niño!”

V: “¿Y cómo ha podido pasar?”

L: ”Pero Virgil… ¿no sabes cómo?”

(Silencio y él se queda pensando)

V: “Así que… ¿Fue cuando tú y yo…? Porque… ¿ha sido por eso? ¿Cuándo lo del calambre?”


PD: No he podido encontrarlo en video...

13 de abril de 2008

Woody Allen en estado puro

Hemos visto muchas películas de Woody Allen, una y otra vez: "Annie Hall", "Misterioso asesinato en Manhattan"... Pero esto que hemos encontrado en Youtube es diferente, unos videos quizá desconocidos por todos y que son realmente buenos. En uno podemos ver a Woody haciendo sus primeros pinitos en la televisión, con un monólogo buenísimo, donde ya se veía que este hombre era un mina de talento. Y en el segundo, una parte de una entrevista hecha al director norteamericano donde explica qué quería ser de mayor. Dos joyas.




11 de abril de 2008

"Magnolia"


Un comienzo absurdo. Historias que se entrecruzan sin tener, aparentemente, ninguna relación. Un final igualmente sorprendente.

Así es Magnolia, dirigida en 1999 por un desconocido Paul Thomas Anderson (Boogie Nights, Pozos de ambición) en la que todo es apariencia. Sinceramente, creo que la complejidad de esta película hace imposible que el público capte su mensaje desde el primer visionado. Y lo que parece una peli sin sentido es en verdad una obra infravalorada, con un trasfondo que ya les gustaría a muchos para sus guiones.

En Magnolia todo son actores de reparto, y a pesar del gusto de Anderson por los actores de casting, encontramos muchas caras conocidas: Tom Cruise encarna a T. J. Mackey, un gurú del sexo, machista y cínico, con un pasado que rechaza y que, sin embargo, sigue atormentándole en su vida profesional; Julianne Moore es Linda Partridge, la esposa infiel que está cansada de su marido moribundo; John C. Reilly hace de poli honrado, un hombre que se escuda en su profesión ante una vida de fracasos sentimentales; Philip S. Hoffman es el enfermero buenazo, quizá falto de carácter, pero que haría cualquier cosa por sus pacientes; y William H. Macy interpreta a una vieja gloria de un concurso televisivo en el que participó cuando todavía era un niño, y que, ya convertido en adulto, arrastra su pasado hasta su penosa situación actual.

Todas estas historias, aunque pueda parecer imposible, tienen un hilo conductor que las entrelaza a la perfección y que nos plantea, en definitiva, la siguiente pregunta: "¿y por qué no?". Mediante ejemplos inverosímiles, el argumento se nos presenta absurdo. Hasta que nos demuestra que lo más increíble puede darse. Que todo puede suceder... porque sucedió una vez.
El otro tema de la película trata del perdón, de la capacidad únicamente humana (pero tan infrecuente) de decir "lo siento", pero también "te perdono".
La fe y el arrepentimiento son en Magnolia tratados, una vez más aparentemente, a trompicones. El ciudadano de a pie observa las vidas de muchos personajes, en escenas muy seguidas que no dejan tiempo para respirar y cuya emoción va in crescendo hasta un clímax sublime en el que la banda sonora lo inunda todo: la sala de cine, tu cuarto de estar... tu cabeza. Cuando estás sonriendo de oreja a oreja ante tal momentazo (y tras casi 3 horas que se te han hecho cortas), ocurre algo que nadie espera que pase. "Pero pasó."

Tom Cruise recibió el Globo de Oro de 2000 a Mejor actor secundario por su interpretación en Magnolia. Asimismo, el director P. T. Anderson ganó, en el mismo año, el Oso de Oro del Festival Internacional de Cine de Berlín. En cuanto a nominaciones, Cruise optó al Oscar a mejor actor de reparto; Anderson, a Mejor guión original; y Aimee Mann, a Mejor canción por Save me. En los premios Grammy de 2001, Mann fue nominada a Mejor canción de película, televisión u otro medio visual por Save me.

Gracias, Javi




Fuentes:
es.Wikipedia.org
www.YouTube.com

5 de abril de 2008

"El crepúsculo de los dioses" de Billy Wilder


Nos situamos en la década de 1930, cuando el cine sonoro se asentaba como nueva tecnología y relegaba al cine mudo a un segundo plano y a un pasado glorioso. Los actores mudos ya no servían, bien porque su voz no era la adecuada, bien porque sus capacidades interpretativas se reducían a la simple expresión facial.

Muchos se vinieron abajo, cayeron en la desesperación, desaparecieron de las carteleras... como una plaga, pero esta vez sonora. Bajaron de lo más alto hasta lo más bajo. Fue como si Brad Pitt, de repente, no pudiera actuar porque el cine ahora se hace en 3D.

Lo mudo era pues concebido como algo antiguo, pasado de moda. Lo nuevo ya no eran las imágenes con diálogos. No, ahora la gente quería más, y el cine mudo no se lo daba.

Así las cosas, gran parte de los actores (como Norma Talmadge, John Gilbert o Clara Bow) perdieron su encanto y no pudieron interpretar más papeles héroe o mujeres perfecta, porque la imagen de la gente en sus cabezas era la de personas que no hablaban. Verlas hablando resultaba extraño.

Y es en este contexto donde se desarrolla la gran película "El crepúsculo de los dioses". Una crítica a todos esos actores que se empeñaban en querer seguir siendo la estrella de la película, el personaje famoso admirado por todos.

Es también una reflexión sobre esos aires de grandeza que en Hollywood se llega a tener cuando uno no tiene muy bien amueblada la cabeza. Cuando los actores se separan del mundo terrenal y creen haberse convertido en dioses.


Es esta figura, la del actor mudo que pasa a un segundo plano y cree ser algo mítico y divino, la que nos trae a la pantalla el genial Billy Wilder. El papel lo interpreta Gloria Swanson, que da vida a Norma Desmond, una mujer paranoica que vive anclada en el pasado en una mansión intemporal con Max, su mayordomo (Erich von Stroheim). Es en ella donde Wilder descarga toda su rabia, y donde la actriz aprovecha para hacer una interpretación sublime y muy bien sobreactuada. Miradas frívolas, egocéntricas e hirientes salen de su rostro para reflejar a esas actrices que no quisieron asumir el paso del tiempo. La escena final es simplemente incontestable, magnífica, perfectamente cuidada hasta el detalle en un descenso de las escaleras que la devuelve al mundo de los mortales.

A su casa llega por azar Joe Gillis (William Holden), un mediocre guionista de Hollywood al que las deudas lo persiguen y las ideas no llegan. Aprovechándose de la mala imaginación de la actriz, que cree escribir un buen guión titulado "Salomé" en su supuesta vuelta a la gran pantalla, el guionista chupa del amor que ella le profesa para conseguir al final una ganancias estables. Es su personaje una mirada compleja al mundo del guión y las ideas en Hollywood, a la falta de intelecto y películas ingeniosas que cuenten algo distinto.

Es una película que hay que ver y de la que no quiero contar más para no destriparla. Quizá no sea el mejor filme del Mundo, pero sin duda es muy interesante ver cómo Billy Wilder, allá por 1950, dió un golpe en la mesa y dijo "señores, cambiemos esto o nos irá realmente mal..." Es el crepúsculo de los dioses.

24 de marzo de 2008

"Roma", la magnífica y más cara de las series


Ayer acabé de ver la segunda temporada de "Roma" y me quedé feliz. Feliz porque había tenido la oportunidad de ver una serie de calidad, que respeta los hechos históricos lo más fielmente posible y que narra la complicada historia de la ciudad de Roma desde tiempos de Julio César (Ciarán Hinds) hasta el inicio del Imperio de César Augusto.

En la primera temporada se muestra los inicios del triunvirato, la lucha de César contra Pompeyo, la súbida del primero al poder y su muerte en el Senado organizada por Casio (Guy Henry) y Bruto (Tobias Menzies). Todo ello, alrededor de dos amigos, Lucio Boreno (Kevin McKidd) y Tito Pullo (Ray Stevenson), soldados de la decimocuarta legión.

En la segunda temporada, y tras haber nombrado Julio César a Octavio (Max Pirkis- Simon Woods) como su hijo y legítimo sucesor, se inicia una lucha por el poder entre él y Marco Antonio (James Purefoy). Las aventuras con Cleopatra (Lyndsey Marshal), la disputa de Alejandría y el pequeño Cesarión (Max Baldry), se convierten en esta temporada en parte fundamental del argumento. La disputa la ganará Octavio, iniciándose así en Roma la Pax Romana, el período más largo de la historia sin guerras y con "paz".

Importante es por tanto la presencia de la familia Julia, de la que destacan Atia (Polly Walker), madre de Octavio y amante de Marco Antonio, y Octavia (Kerry Condon), hija de Atia y futura esposa de Marco Antonio.

Hasta aquí he mostrado una visión superficial de los personajes, pero si algo hay de bueno en esta serie es el alto nivel de las actuaciones, tanto de los actores principales como de los secundarios, realmente espectaculares. Desde Cicerón (David Bamber), Servilia (Lindsay Duncan) y Agrippa (Allen Leech), hasta Mecenas (Alex Wyndham), Escipión (Paul Jesson) y el pregonero (Ian McNeice).

Por otro lado la serie destaca por su visión humana de los personajes, sin decantarse en favor de ninguno, mostrándolos a todos ambiciosos por el poder y la gloria. Se demuestra el papel importante que tenía la mujer detrás de los míticos personajes de la historia. La sociedad de clases de la antigua Roma, dividida en patricios, plebeyos y esclavos. La importancia del sexo, el vino y la fiesta. La recreación de cómo eran las calles romanas, las costumbres, la religión... Una serie para mostrar a los alumnos de historia, cultura clásica y latín.

En definitiva, una serie apoteósica, brillante, excelsa e irrepetible. Si alguna vez me piden que les recomiende una buena serie, diré sin vacilar: "Roma". Haceros con ella.

17 de febrero de 2008

"Cadena perpetua", o cómo hacer la película perfecta


Hoy quiero hablaros de la que, a día de hoy, es mi película favorita: "Cadena perpetua", escrita y dirigida por Frank Darabont (también guionista y autor de "La milla verde"). Una adaptación de un libro de Stephen King, que consiguió estar nominada en 7 categorías a los Oscar [película, actor (Morgan Freeman), guión adaptado, fotografía, montaje, banda sonora y sonido] y no pudo llevarse ninguno, debido en parte a la presencia de "Forrest Gump" y "Pulp Fiction", ambas buenas películas pero nunca a la altura de ésta, y por ello, maldigo cada día a la Academia.

"Cadena perpetua" es el desarrollo perfecto de una película, el final perfecto, el guión perfecto, las emociones precisas, el ritmo adecuado y la mejor narración posible. Es una historia situada en la cárcel, aunque bien poco tiene de carcelaria. Es más una película sobre la amistad, sobre la necesidad social humana de buscar compañeros; del valor de la vida; del ambiguo concepto de justos y pecadores; del derecho a la libertad y de qué pasa cuando ésta no se tiene; del valor de las cosas pequeñas... No sabría por dónde empezar para describir ésta maravilla del séptimo arte, así que vayamos por partes:

Un reparto excelente, con unas interpretaciones magistrales, focalizadas, sobre todo, en los personajes de Tim Robins (Andy Dufresne) y Morgan Freeman (Red). Cada escena, cada gesto, cada mirada, cada movimiento, es arte en estos dos hombres. Creo, sin temor a equivocarme, que son las mejores actuaciones que han hecho en toda su carrera. La mirada perdida de Tim Robins, misteriosa, que esconde algo dentro que de un momento a otro tiene que explotar. Los ojos de Freeman, acostumbrados a cuatro muros que lo rodean, que no comprenden ya una vida si no es dentro de éstos.

Pero este reparto no sólo incluye a los buenos de Dufresne y Red, ni mucho menos. Si de algo puede presumir ésta película es de tener los mejores actores secundarios que se han visto nunca. Desde James Withmore (Brooks), con minutos inolvidables tras salir de la cárcel, pasando por el alcaide (Bob Gunton), que tanto odio y repulsa despierta en el espectador, hasta William Sadler (Heywood), preso que conecta la relación Freeman-Robins.

Un guión sensacional. De lo mejor que he visto nunca. Sobre todo, me gusta la narración de la historia de Red (Morgan Freeman), que es simplemente sensacional, la mejor forma de encuadrar ésta compleja historia. Podría citar decenas de fragmentos memorables de la película, innumerables escenas para el recuerdo, diálogos inolvidables, pero sólo nombraré los que son mis preferidos, evitando enumerar una lista sin fin que cada uno confecciona a su gusto. Por cierto, si alguien prefiere disfrutar de las frases durante la película porque no la haya visto, sáltese ésta parte y saboree la película:

"¿Si estoy rehabilitado? Pues déjeme pensar... para serle sincero no tengo ni idea de lo que eso significa. Para mí sólo es una palabra inventada, inventada por políticos para que jóvenes como usted tengan trabajo y lleven corbata. ¿Qué quiere saber en realidad?¿Si lamento lo que hice? No hay día que pase que no me arrepienta. No porque esté preso, ni porque usted crea que tendría que hacerlo. Pienso en cómo era yo entonces. Un chico... joven y estúpido que cometió un crimen terrible. Y quisiera hablar con él. Me gustaría que entrase en razón. Decirle cómo son las cosas. Pero no puedo. El chico se fue hace años, y este viejo es lo único que queda. He de vivir con eso. "Rehabilitado" es sólo una palabra de mierda, así que rellene sus formularios, hijo, y no me haga perder más el tiempo, porque si le digo la verdad, me trae sin cuidado".

"Algunos pájaros no pueden ser enjaulados, sus plumas son demasiado hermosas. Y cuando se van volando se alegra esa parte de ti que siempre supo que era un pecado enjaularlos. Aun así, el lugar donde tú sigues viviendo resulta más gris y vacío cuando ya no están".

"Brooks no está loco, sino institucionalizado. Ese hombre se ha pasado aquí dentro cincuenta años, no conoce otra cosa. Aquí dentro es un hombre importante, culto. Fuera de aquí no es nada. Un viejo inútil con artritis en las manos.... Créeme, estos muros embrujan: primero, los odias. Luego, te acostumbras. Y al cabo de un tiempo, llegas a depender de ellos. Eso es institucionalizarse, te cierran de por vida, y eso es justo lo que te quitan".

"No tengo ni la más remota idea de qué coño cantaban aquellas dos italianas y lo cierto es que no quiero saberlo, las cosas buenas no hace falta entenderlas. Supongo que cantaban sobre algo tan hermoso que no podía expresarse con palabras y que precisamente por eso te hacia palpitar el corazón".

El mejor final de la historia del cine. Trataré de evitar en ésta crítica desvelar su desenlace para la gente que no la haya visto. Simplemente decir que no se me ocurre mejor forma de finalizar una historia, de dar por concluida una narración, de dejar cariacontecido al espectador, de tener ganas de aplaudir cuando la película está terminando... Simplemente brillante, perfecto, único, e inusual. Nunca una película ha sabido anudar tan bien una historia.

"Fear can hold you prisioner. Hope can set you free". Simplemente perfecta.

26 de enero de 2008

La Vida de Brian, la película de humor perfecta


Hoy quiero hablaros de mi película preferida, la que copa el primer puesto de la tabla entre mis favoritas y vuelve cada año a mi dvd como el familiar que vuelve a casa por Navidad, aquel que sienta a todos alrededor de la mesa y cuenta chistes sin parar hasta que no puedes reir más. Os estoy hablando de la excelente obra de los Monty Python, "La Vida de Brian".

La historia cuenta la vida de un hombre que nace en el portal contiguo al de Jesús y al que confunden con el Mesías. La película es una parodia de los seguidores del cristianismo, y de cómo, según ellos, se han matando los fieles durante años, olvidando el mensaje de amor y paz que Jesús había enviado a todos los hombres.

La película está llena de gags y notas cómicas, de diálogos maravillosos e ideas increíbles, de una imaginación brillante y unas interpretaciones excelentes. De hecho, el número de personajes es enorme, pero no así el de actores, esto se debe a que cada uno de los componentes de los Monty Python interpreta a varios personajes, sin desmerecer para nada la pelícual, al contrario. Por ello, no fue anecdótico que la película consiguiera mantenerse en taquilla durante varias temporadas y fuera un éxito enorme en todo el Mundo.

Ésta es la única película que he tenido que parar mientras veía para poder reirme a gusto y acabar viendo los créditos con un fuerte dolor abdominal. Quizás sea un poco exagerado, pero esta película significa mucho para mí. No hay día o semana en la que no se me venga a la cabeza una situación de la película que se pueda transladar a la realidad y diga la frase de: "¡como en 'La Vida de Brian'!". Escenifica el año 33 a.C., pero bien podría ser el año 2008...

En resumen, un film muy pero que muy recomendable para el que no lo haya visto, y también recomendable para el que ya lo haya hecho. Siempre hay detalles en los que no te habías fijado o situaciones que otras veces no te habían resultado cómicas.

Y es que en el cine, lo más difícil no es hacer una película buena, si no hacer una buena película y que encima haga reir. Un 10 para los Monty Python. Un 10 para la "Vida de Brian".